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Iluminación y Feng Shui

Podría decirse que, en su sentido práctico, el Feng Shui, viento y agua en su traducción literal, es el arte de mantener la armonía en los espacios para que la energía o Chi fluya.

Es una manera de mantener cualquier entorno, ya sea el hogar o el trabajo, limpio y ordenado, con todo lo necesario para el día a día, sin acumular ni excedernos con cosas que no utilizamos nunca y que solo nos roban el tiempo, la atención y la energía.

En este sentido la iluminación ha de mejorar el bienestar de los usuarios. En el Feng Shui, cada punto de luz simboliza el sol, la fuente de luz más apreciada y que regula nuestros ciclos circadianos. De ahí la importancia de buscar el equilibrio perfecto, ya que la luz artificial, como el sol, podría llegar a cegarnos y  deslumbrarnos.

La vida está sometida a un cambio continuo, al movimiento, a la interacción del yin y del yang, dos fuerzas opuestas pero complementarias. Nada permanece igual a lo largo del día: cambia la luz, la temperatura… y hemos de vivir y adaptarnos al entorno y al cambio perpetuo. Así hemos de adaptarnos al cambio de luz los diferentes momentos del día y a los distintos tipos de luz a los que estamos sometidos: luces más o menos intensas, más cálidas o más frías

La luz influye en nuestras emociones y en nuestro estado de ánimo. De ahí, la necesidad de elegir luces de calidad y con las características adecuadas a los gustos y necesidades del proyecto.

También ayuda a potenciar los colores y hace que se vean de distinta manera, con lo que la percepción del entorno también cambia. En líneas generales, los colores fríos bajan la energía, los cálidos generan  armonía, los neutros la calman y los vivos activan las estancias.

La luz, según el momento, ha de permitirnos desarrollar nuestras tareas diarias o relajarnos al atardecer. En la actualidad, los sistemas que permiten regular tanto la intensidad como la tonalidad de la luz serían la solución ideal para equilibrar las zonas más activas y claras o yang, y las más pasivas y oscuras o yin.

En este sentido, los tubos fluorescentes tradicionales emiten solo parte del espectro luminoso, por lo que solo deberían usarse en zonas de paso o de corta estancia como garajes. Es un tipo de luz que emite pulsaciones, lo que produce fatiga visual, ya que obliga al ojo adaptarse continuamente.

En aulas, lugares de trabajo y en casa deberíamos utilizar lámparas de espectro completo. El led es la tecnología que proporciona más variedad de luces de calidad en la actualidad.

Las luces de espectro completo son capaces de reproducir toda la gama de colores, al igual que la luz solar. Emiten una luz uniforme, que reduce la fatiga visual, relaja la vista y estimula la mente, y favorecen la concentración y la productividad.

La luz general y directa serviría para activar el Chi, y las luces indirectas y auxiliares, como pies o sobremesas, equilibrarían la energía enviándola hacia arriba. En general, hay que evitar iluminar espacios con una única fuente de luz y disponer también de luces auxiliares o, en su defecto, luces perimetrales o  luces  indirectas. Los espacios demasiado oscuros hacen que se estanque la energía.

En los dormitorios, es mejor que la luz general no  quede suspendida directamente sobre la cama. No tiene demasiado sentido iluminar directamente la cama, si no que es mejor que esté situada hacia los pies de la misma. Si tenemos el punto de luz  en esa ubicación y lo queremos aprovechar, lo mejor es recurrir a una luminaria de pequeño tamaño. También es conveniente utilizar lámparas que aporten calidez y una temperatura de color cálida.

Cuando el haz de luz se dirige a techos, la luz se refleja y se consiguen efectos de luz indirecta.

La luz en el interior de los armarios, además de ayudarnos a ver los colores, contribuye a mantenerlos limpios y ordenados.

La luz focalizada hacia cuadros, objetos u otros elementos de la propia arquitectura nos ayuda a resaltar aquello a lo que va dirigida.

Las lámparas han armonizar con el entorno en tamaño, materiales, color. Las plantas aportan, al igual que la luz, aportan vida al hogar.

Los detalles aportan un plus de calidez y belleza a cualquier entorno.

Tampoco hay que olvidar la luz exterior para equilibrar el espacio interior y el entorno.

Recuerda el papel de la luz a la hora de ambientar los espacios, mejorar la productividad,  aportar calidad de vida en nuestro día a día y generar buenos hábitos. No se trata de magia, sino de equilibrio, deseo de mejorar, trabajo, constancia y un buen flujo de la energía.

Recuerda: te ayudamos a encontrar tu luz.

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