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Preguntas que debes hacerte antes de cambiar la iluminación

La preparación y planificación de la iluminación son fundamentales  a la hora de conseguir los cambios esperados  y mejorar cualquier espacio gracias a la luz.

Antes de empezar cualquier tipo de reforma o cambio, hay que estudiar bien las características del entorno, las necesidades que tenemos y el resultado que se quiere conseguir. Esta planificación evitará resultados desastrosos.

Preguntas que debes hacerte antes de cambiar la iluminacións

Luz y sentimientos: ¿qué quiero conseguir?

El tono de la luz afecta a cómo nos sentimos en un determinado espacio y la reproducción cromática afecta a cómo vemos los colores y, en consecuencia, todo lo que nos rodea, sean objetos o personas.

El aspecto técnico –tipos y características de las luminarias, y cálculos de iluminación- ayudará a cumplir con los requerimientos de confort y calidad lumínica.

El proyecto de iluminación, más allá de las candelas, lúmenes y luxes, aporta creatividad, ambientación, mejora la percepción visual y afecta al estado de ánimo, ya que crea emociones.

Estudios científicos han demostrado que la iluminación puede mejorar la productividad de las personas en el trabajo y a la vez que aumenta su seguridad, afecta también a la venta de productos y a cómo nos sentimos, en general, en los espacios. Hasta en el sector sanitario la luz contribuye a mejorar la recuperación de los pacientes.

Fija unos objetivos del resultado que quieres conseguir.

Puesta en escena : ¿cuáles son las características del espacio?

La iluminación es un proceso técnico, en el que influyen lo estético, lo decorativo y lo emocional.

La iluminación puede cambiar totalmente lo que vemos desde la perspectiva de la narración de lo expuesto hasta un punto de vista más subjetivo.

Así, los juegos de luces y sombras juegan con los volúmenes  y afectan a la perspectiva, amplitud, formas  y color de lo que vemos.

Los sistemas de iluminación y modelos elegidos han de estar en consonancia también con el estilo y arquitectura.

Define las características del espacio o espacios a iluminar para conseguir un resultado uniforme y coherente.

Uso de cada espacio

Cada ambiente tiene sus propias necesidades, según las personas que lo utilicen y los usos de cada habitación. No es lo mismo iluminar el baño que la cocina, que un dormitorio infantil o una oficina.

Además de los gustos personales, cada estancia tiene unos requisitos diferentes de luz.

El uso de cada espacio marca el tipo de luz y luminarias necesarias: iluminar zonas de paso, luces para iluminar arte, iluminación ambiental,  luz para trabajar…

Necesidades básicas y equilibrio de luz: ¿qué luminarias necesito?

La luz natural siempre ha de tenerse en cuenta para lograr un equilibrio entre la luz natural y la artificial.

La luz del sol es la ideal para nuestra visión, sin embargo unas veces resulta excesiva y deslumbrante, y otras, escasa.

Habrá que evaluar qué tipo de iluminación se necesita para combinarla correctamente con la luz natural.

Habrá proyectos que necesiten tanto luz de interior como luz de exterior, pero siempre habrá que decidir el tipo de sistemas de iluminación que se instalará: de suspensión, de superficie, empotrables, lámparas auxiliares…; o el tipo de luz: directa, difusa, etc.

Si no tienes las ideas muy claras, siempre puedes consultar revistas de decoración o internet como fuente de inspiración.

La clave es la combinación de adecuada de distintos sistemas de iluminación para resaltar los espacios y conseguir una buena ambientación.

Fija un presupuesto

Conviene establecer un presupuesto para fijar un precio aproximado del gasto que se quiere hacer. A veces compramos a lo loco y los resultados no son satisfactorios, o compramos productos demasiado baratos que nos obligan a gastar el doble. Tener un presupuesto bajo no tiene que ser sinónimo de elegir baja calidad.

Fijar un presupuesto marca el camino para lograr el objetivo deseado.

Iluminar sin deslumbrar

Los deslumbramientos se producen bien por un exceso de luz, ver la fuente de luz de forma continuada o por una luz reflejada que incida de manera molesta en los ojos.

Para evitar deslumbramientos hay que fijarse en qué hay que iluminar y cómo hacerlo. Uno de los mayores errores es caer en un exceso de luz que resulta molesto y aumenta la fatiga visual. Recuerda que más luz no significa mejor luz.

Otro de los errores más habituales es orientar mal la luz. Por ejemplo, si vamos a leer un libro, la luz ha de caer sobre el libro no sobre nosotros para evitar sombras. Si vamos a iluminar un espejo, la luz no ha de reflejarse en espejo porque ese deslumbramiento evitará que podamos vernos con comodidad.

Utilizar luces con pantallas o elementos que filtren y distribuyan  la luz uniformemente es otra solución para evitar deslumbramientos.

La máxima siempre es utilizar la luz en su justa medida, sin excesos ni defecto.

Cómo iluminar y ahorrar energía al mismo tiempo

Ahorro y sostenibilidad son las palabras mágicas en este momento. Sin embargo, es cierto que hay pequeños detalles nos ayudarán a ahorrar:

  • Aprovechar la luz natural.
  • Cambiar las luces a led. El led consume menos, dura más y necesita menos mantenimiento. Hoy en día contamos con producto led de calidad por lo que sin duda es una buena opción.
  • Elegir lámparas eficientes y adecuadas para cada zona y uso.
  • Usar elementos de regulación y control de la luz para utilizar la cantidad de luz necesaria y evitar olvidarnos de apagar la luz.

Normativa

La normativa nos ayuda también a determinar la luz necesaria y sus características para zonas y actividades concretas

En el caso de instalaciones especiales -oficinas, colegios, etc.-, las luminarias han de cumplir determinadas normativas para garantizar unos requisitos mínimos de luz y de calidad.

Las luminarias de exterior para terrazas, jardines, fachadas o caminos de acceso también han tener unos requisitos y cumplir con la normativa específica.

Las lámparas de exterior han de tener un índice de protección superior a 44 -IP44-. Una zona de paso precisa un nivel de luz entre 50 y 100lux, un espacio de trabajo entre 500 y 1000lux, mientras que una cocina precisa entre 100 y 200lux.

Recuerda que la iluminación tiene la capacidad de cambiar el entorno, puede realzar o atenuar los elementos decorativos y nos ayudará a conseguir un efecto estético y confortable.

Recuerda: te ayudamos a encontrar tu luz.

 Saber más…

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